En Madagascar una tarde hace ya tiempo

En Madagascar una tarde hace ya tiempo
no, no soy yo

miércoles, 18 de mayo de 2011

Vanessa, Cadaques y Barcelona

Algunos viajes comienzan mejor que otros.  Este ultimo, por ejemplo, comenzo hace unos meses con un  correo electronico de esos que rastrean promociones de viaje.  El correo leia: "vuelos a Barcelona de NY ida y vuelta por US$ 137".  La primera reaccion es pensar que se trata de un vuelo en Biman (la linea de Bangladesh) via Dacca que sale una vez a la semana.  No, era una promocion de Delta.  La segunda reaccion es pensar que luego de sumar los impuestos, el sobrecargo por combustible, la tasa de aeropuertos, y la contribucion a la Iglesia de la Sagrada Familia, el pasaje costaria US$ 1500.  Pero no, segui el enlace del correo y luego de escoger fechas descubri, para mi sorpresa, que con todos los impuestos y afines la tarifa era de US$ 210 por persona.   Sin ni siquiera llamar a Vanessa,  sin ni siquiera parpadear, compre los dos tickets y marque el calendario: Barcelona y la Costa Brava del 7 al 13 de abril.
    Luego de un viaje costosisisisisisimo en taxi al aeropuerto (US$60), llegamos emocionados al feo terminal de Delta en JFK.  Nos apertrechamos de vituallas (notese el lexico castizo) y nos pusimos a esperar la salida de nuestro vuelo (resistiendo, eso si, la tentacion de preguntarle a todos los que estaban en la cola cuanto les habia costado su pasaje a Espana). Siete horas y varias peliculas despues (Vanessa fascinada con la operabilidad del control remoto) aterrizamos en Barcelona.  El clima perfecto, perfecto por toda la semana, un verano anticipado y secreto sin la muchedumbre de julio y agosto.  En el mismo aeropuerto alquilamos un carro, un mini rojo glamoroso, y nos aventuramos al norte a explorar la Costa Brava y Ampurda (con acento en la ultima "a" que no encuentro como marcar con este teclado).




   

El plan era no-plan, llegar a un pequeno hotel simpaticamente llamado la Malcontenta que nos recomendaron unos amigos de Vanessa http://www.lamalcontentahotel.com/.  El hotel es pequeno, maravilloso, de escaleras de madera y dibujos de buen gusto en las paredes, de cuartos amplios y balcones asoleados, el bano con toallas que se creen sabanas y una ducha torrencial de esas que uno no quiere apagar.  La Biencontenta, que asi deberia llamarse el hotel, tiene muchos (muchos) pajaros de los que se pasean cantando sin verguenza, abejas amigables,  dos o tres lagartijas timidas y desayunos generosos de croissants, yogurts, frutas y toda la gran familia de los embutidos.  Como solo nosotros sabiamos que era verano habia muy poca gente en el hotel.  La primera noche nadie, la segunda noche algo mas de huespedes; una pareja furtiva de una peruana con un peninsular adinerado e infiel que llego en un Bentley mucho menos cool que nuestro Mini; una familia de ingleses con poca melanina que desayunaban con un perro en las piernas, un perro poco agraciado que comia mas embutidos que nosotros; y dos novios embelesados que no salieron del hotel y que jamas se soltaron las manos.  La Malcontenta queda muy cerca de la playa de Castell, una pequena bahia (una cala para biennombrarla) que esta rodeada de pinos y acantilados.  Cinco minutos en bicicleta y estabamos en la arena, el agua muy fria, sol, brisa y muy poca gente.  Esa tarde algo mas de bicicleta por las calles de Palamos, el pueblo mas cercano al sur, y por la noche una cena deliciosa en la Galera, el restaurante del senor Fermin simpatizante del Partido Popular que nos conto de sus tias abuelas que emigraron a Cuba y Venezuela.  
Edu, Ana y Vanessa
Palafrugell
La Costa Brava es una cadena interminable de calas y pueblos blancos colgados de la montana con nombres algo dificil de pronunciar (si lo quieres pronunciar bien): Palafrugell, Tamariu, Begur, Portbou, Cap Creus, Port de la Selva, uno tras otro desde Barcelona hasta la frontera con Francia.  Ampurda esta salpicada de pueblos con centros medievales y sembradios.  En esta epoca del ano el campo esta alfombrado de flores amarillas y purpura, manchas de colores en un mar verde.  Hay un sendero de bicicleta muy largo y bien marcado que hila los pueblos esquivando las glorietas y el trafico.  Edu y Ana, dos amigos encantadores de Vanessa, vinieron de Barcelona para almorzar con nosotros el sabado.  "Vamos a Palafrugell" nos dijeron (pronunciandolo bien) y una media hora despues estabamos rodeados de gambas, pulpo y almejas frente al mar.  Varias botellas de vino mas tarde Edu y Ana, no recuerdo si ya les dije que son encantadores, nos llevaron de paseo por el pueblo y luego a un hotel a tomarnos unas cervezas en lo alto de un acantilado desde donde el mar se ve unos metros mas largo que el infinito.  

Al dia siguiente nos rendimos al sol y las bicicletas y decidimos extender nuestra estadia en la Costa Brava.  Tomamos el carro y nos fuimos a explorar el norte.  Cadaques es el mas pintoresco de todos los pueblos, el pueblo de Dali y sus amigos, es tambien el mas frecuentado por los turistas.  Al llegar nos paramos en el estacionamiento municipal que, como se ve en la foto de abajo, es muy exacto en el calculo de la tarifa: 0.040936 euros el minuto o fraccion.   Subimos las calles empinadas de piedra (todas llenas de gatos centinelas), nos tomamos unas fotos y de alli al borde del mar a almorzar fideua, una paella de fideos, que se deja comer bien con una botella de vino blanco de Penedes.  Los restaurantes tienen todos fotos de antano, de cuando Dali, Duchamp, Picasso, Magritte, Ray y Pla se paseaban en traje de bano por las calles de Cadaques posando para los turistas del proximo siglo.  Tratamos de visitar la casa de Dali en Portlligat pero no tuvimos suerte, estaban agotadas las entradas y tuvimos que conformarnos con verla desde afuera y pasear un rato por la linda bahia que la rodea. De alli a Cap Creus, el punto mas oriental de Espana continental, un cabo de paisaje lunar donde el viento casi se llevo a Vanessa.   Era tarde, decidimos volver a la Malcontenta  bordeando la costa con mi copilota profundamente dormida. 

Cadaques
Tarifa del Estacionamiento POR MINUTO!!!!


Vanessa a punto de despegar en Cap Creus


 La ultima manana, engullidos los embutidos, salimos a hacer "senderismo", que asi le dicen en Espana y que nosotros -agringados- llamamos hiking.  Muy cerca del hotel, en la mismisima bahia de Castell, comenzamos a caminar con un par de botellas de agua y un chocolate en la mochila.  Por algo mas de dos horas fuimos bordeando las calas, subiendo y bajando la montana, descubriendo pequenas playas con nudistas autistas, tomandonos fotos y viendo casas que nos encantaria alquilar y llenar de amigos. 



Si, me moje los zapatos sin querer


   De vuelta decidimos parar a almorzar en Girona.  Nuestro analfabetismo catalan, nos fue imposible entender las senales de transito, hizo que nos metieramos con el carro ilegalmente en la ciudad vieja de callecitas estrechas. Un buen gerundense (entiendo que tambien puede decirse girones o gerundi) nos vio extraviados y nos mostro un lugar donde podiamos parar el carro (aun sin el permiso).  No mostro tambien un restaurante italiano donde Pierre, un chef venezolano, nos preparo un magnifico risotto y ajoporros a la parrilla.  Girona es bellisima, ruinas romanicas y escaleras, un centro historico impecable, calles estrechas y muchas heladerias.  Subimos y bajamos, nos montamos en un trencito de esos que pasean a los turistas mas flojos, nos asomamos al rio, curioseamos en las calles de la antigua juderia (de las mas grandes de Espana).  Nos quedamos con ganas de volver, sobre todo de probar el Celler de Can Roca, un restaurante con tres estrellas Michelin no lejos de la ciudad (http://www.cellercanroca.com/PORTADA/intro.htm) al que iremos pronto.

Girona

Finalmente Barcelona,  devolvemos nuestro mini y a cenar con Edu y Ana y Edu y Teresa, dos amigos de Edu y Ana, en un restaurante de comida catalana. "Que cada uno pida algo y compartimos" nos dicen los anfitriones.  Reviso el menu y pido emocionado jabali para compartir, Vanessa, Ana y todos los Edus me miran con algo de extraneza.   Llegan todos los platos, espero pacientemente, y nada de mi jabali.  Sospecho de una conspiracion con el mesonero.  Me resigno, no pregunto por mi plato y me dedico a comer lo que pidieron los demas.  De alli a tomar algo en un bar no muy lejos.  En Espana, cuando se trata de un trago, me recuerda Vanessa, no importa la hora y menos aun si es un dia de semana.
 A la manana siguiente nos encontramos con ellos de nuevo para visitar la Iglesia de la Sagrada Familia.  El tio de Edu, hasta hace poco obispo auxiliar de Cataluna, hizo los arreglos para que el hijo de Lluis Bonet el sucesor de Gaudi (tambien hermano de Jordi Bonet actual arquitecto de la obra), nos hiciera una visita guiada.  Nos encontramos todos esa manana en la puerta de la iglesia, llego el senor Bonet, saco una llave inmensa de metal de esas de antano y nos abrio el porton principal ante la mirada atonita de los turistas que con paciencia zen esperaban en la interminable cola.  Tuvimos que afinar nuestro oido ya entrenado porque las explicaciones eran todas en catalan cerrado, historias interesantes de Bonet padre y Gaudi, figuras y alegorias esculpidas en la roca, detalles y fantasias, el delirio de las formas en un bosque de paredes, cupulas y vitrales.  Todos boquiabiertos siguiendo escaleras arriba al senor Bonet que conoce cada rincon y que tiene las pantorrillas de hierro.  La iglesia construyendose desde 1882 y todavia a medio a acabar, la creacion suspendida, Bonet padre, Bonet hijo (y quien sabe si Bonet nieto) poco atentos a la fecha de inauguracion, mas interesados en los reyes magos de aquel friso que nos miran de reojo o aquella tortuga abnegada que sin chistar sostiene la inmensa columna en la entrada.  
  

El senor Bonet

De la iglesia al Can Sole en la Barceloneta (http://www.cansole.cat/) otro recinto religioso del cual si me confieso fiel devoto. Con sed y hambre nos entregamos a las sepias, chipirones y gambas,  comemos y conversamos al ritmo de buen vino blanco, sin mucho apuro, planeando un paseo con Edu y Ana en agosto a algun lugar de Suramerica, dandoles las gracias por tanta hospitalidad, tratando de adivinar la edad del amable senor Bonet.   

2 comentarios:

Sylvia Popoli dijo...

me encanto tu relato, dani, dan ganas de hacer ese viaje, un abrazo, sylvia

meyer dijo...

Danielito, que maravilla que puedas y mantengas ese tipo de viajes, realmente pase 10 minutos viajando con tu relato, y por consejo tuyo omiti leer los nombres catalanes ya que igual no me los iba a aprender, bueno mi amigo, seguimos en contacto y espero verlos pronto.
un abrazo
Meyer.
PD> espero que se te secaran los zapatos antes del regreso.